
No, si estamos de acuerdo que con 24 años uno no es un veterano en nada. Ni siquiera con 50 años considero a una persona vieja, está claro. Además las paranoias con la edad nunca han sido mi tema y las encuentro bien pernas. Pero la realidad de los “lolitos” de hoy da para pensar, sobre todo porque no sé que cresta es un pokemón, una pelo-lais, un emo, etc.
O sea, a mi me dicen defíneme pokemón y lo primero que se me viene a la cabeza es al monito amarillo ese que se llamaba Pikachu y que mi sobrino veía cuando tenía como tres años. De ahí en adelante me perdí en la definición que tienen los lolos de hoy, que por lo demás están cada día más pavos.
Si hasta el diario de Eva cambió de giro (lamentablemente para mi vieja) y ahora está dedicado a puros cabros con pelos raros, dudosa sexualidad y unas tendencias tan idiotas que lo único que se me ocurre es que tienen unas carencias gigantes y de alguna forma tienen que llamar la atención.
Menos voy a saber qué es ser pelo lais o emo, o sea, ni la más mínima idea. Por eso, cuando uno ya no entiende a las generaciones más jóvenes, es inevitable preguntarse, ¿estaré viejo? Y no es tan descabellado, si este mundo evoluciona tan rápido que al fin y al cabo somos tan desechables como la tecnología que producimos.
Un computador último modelo tiene ese estatus por un par de meses y luego ya está viejo, obsoleto. Ahora todo se desecha y olvida más rápido y nuevas tendencias y tecnologías los reemplazan casi de inmediato. Por eso, mi generación, está quedando atrás a una velocidad impresionante.
Si igual me doy cuenta que ya no me las sé todas cuando mi sobrino me tiene que enseñar a jugar en el Play 2 el juego de la guitarrita. O sea yo que crecí con el Atari, ubícate. Yo soy de la generación del Mario Bros y el Mortal Kombat, cuando los juegos no los terminabai, “los dabai vuelta”.
Pero la tecnología era sólo a modo de ejemplo a lo rápido que las cosas quedan en el pasado, porque de todos modos entiendo los avances y voy a la par con ellos, pero eso ya de los pokemon y los cabros chicos que se juran japoneses, y ni eso, sino que personajes de comics japoneses, me supera.
O sea, por favor avíspense, si esos weones están muy lokos. Si en 1999 se mató la mitad creyendo que en el 2000 se acababa el mundo. El metro funcionaba minuto por medio por la cantidad de giles que se tiraba a los rieles. Pavos. Entonces que estos pendex se crean japoneses y los sigan y se sientan orgullosos de eso, es preocupante.
Tal vez mis viejos habrán dicho lo mismo cuando veían a Kurt Cobain tirarse a los amplificadores y destruir todos los escenarios, lo que para nosotros era lo más lógico. Entonces el tema vuelve a ser que mi preocupación es sólo de alarmista y lo que en realidad pasa es que estoy viejo para la “nueva onda”.
Es claro que para esos mini-japoneses chilensis yo no cacho na’ y estoy totalmente out, o como quieran llamarle. Si en su momento hasta Elvis fue un “colérico satánico” es lógico que estos niños me parezcan raros. Pero puta que son raros, si hasta los de Kudai se pintan y visten más intimidantes que Marilyn Manson y uno los escucha y cantan puras mamonerías sobre la estrellita fugaz y etc., Raro, por decir algo suave.
En fin, el paso de los años es lo único inexorable para el ser humano y si ya lo estoy sintiendo ahora no quiero ni pensar cómo va a ser la cosa cuando tenga 50 años. Voy a tener que vivir en un domo con pura gente de mi generación, en donde se nos olvide que no cachamos na’ consolándonos con el Atari y viendo a Beavis and Butthead, mientras afuera los pokemón, pelo lais y emos se toman el mundo. Qué susto!